¿Qúe es el reflujo gastroesofágico?
Introducción
Los diferentes tipos de RGE
¿Cuál puede ser la causa de un RGE patológico?
¿Cómo la diagnostica un médico el RGE?
Otras pruebas de diagnóstico
¿Qué tratamiento precisa un RGE?
El reflujo gastroesofágico (RGE) constituye un motivo de preocupación para los padres y, consecuentemente, una causa frecuente de consulta pediátrica.
Nociones elementales:
Conviene conocer las características de la zona donde el esófago se une con estómago. Esta región se denomina cárdias y posee un músculo circular que lo cierra y lo abre: es el llamado esfínter esofágico inferior (EEI). Cuando se ingiere un alimento el EEI abre el cárdias permitiendo su paso hacia el estómago.
Por otra parte, durante la digestión es necesario que el cárdias se encuentre cerrado para evitar que el contenido gástrico (ácido, alimento digerido y otras sustancias lesivas) pasen a esófago causándole daño.
¿En que consiste el RGE? Tal y como indica su propio nombre, significa retorno de contenido gástrico (estómago) hacia esófago. Éste puede ser solo hacia esófago, o pasar a boca, causando regurgitación (paso de alimento de estómago a boca) o vómito (expulsión brusca del contenido gástrico hacia fuera).
| Los diferentes tipos de RGE |
1. RGE fisiológico o funcional: En el recién nacido y en el lactante la debilidad del esfínter esofágico inferior (EEI) es frecuente y, si no es severo, puede considerarse completamente NORMAL, fruto de su inmadurez. Esta debilidad impide un cierre absoluto del cárdias facilitándose el reflujo de cierto contenido gástrico hacia esófago o boca.
Los síntomas que se producen consisten en regurgitación y/o vómitos alimenticios. Suceden tras las tomas, coincidiendo con la expulsión del eructo y se acentúan con los movimientos o cambios de posición. Es obligado que estos síntomas mejoren a partir del año de edad (coincidiendo con la introducción de alimentos sólidos). Un 75% de los casos desaparecen a los 18 meses de edad y casi el 100% deben haber desaparecido antes de los 4 años.
2. RGE patológico o, también llamado, enfermedad por RGE: Se dice que es patológico cuando el material refluido hacia esófago es de gran cantidad y da lugar a complicaciones. Éstas pueden ser en forma de:
a) Esofagitis - "Inflamación del esófago": El contenido gástrico es lesivo porque contiene ácido clorhídrico y sustancias lesivas encargadas de degradar los alimentos. El esófago está dotado de mecanismos que le protegen de ese contenido como son el cierre proporcionado por el EEI, la saliva, etc. Cuando falla el EEI de una forma considerable y el contenido refluido es importante es posible el daño esofágico (esofagitis). Clínicamente se manifiesta en forma de dolor torácico y sensación de ardor (pirosis); en el niño pequeño esto aparece en forma de llanto e irritabilidad después de las tomas (no confundir con cólicos del lactante). Si el daño esofágico continua puede aparecer sangrado (anemia, vómitos con sangre, etc), y cicatrización con estrechamiento esofágico (aparece dificultad para tragar = disfagia). Algunos niños presentan sintomatología muy rara consistente en movimientos abigarrados de la cabeza que pueden confundirse con "manias" o, incluso, convulsiones; es el llamado síndrome de SANDIFFER.
b) Alteraciones respiratorias: Hemos dicho que el reflujo puede ser hacia la boca causando regurgitación y vómitos. A veces el reflujo llega a las fosas nasales provocando sinusitis, a los oídos provocando otitis (llegan al oído medio a través de un conducto que lo comunica con la faringe), e incluso a los pulmones, causando crisis asmáticas o neumonías de repetición. En niños de menos de 4 meses la única sintomatología puede consistir en apneas (cese de la respiración durante varios segundos).
| ¿Cuál puede ser la causa de un RGE patológico? |
- Una debilidad importante del EEI. Esto es frecuente en prematuros. Es la causa más habitual.
- Enfermedades neurológicas: parálisis cerebral, etc.
- Operaciones quirúrgicas sobre el esófago: atresia de esófago, etc.
| ¿Cómo la diagnostica un médico el RGE? |
Todo niño de menos de 1 año con historia previa de regurgitaciones o vómitos tras las tomas, sin complicaciones y con una ganancia de peso y talla normales, no precisa de ningún estudio diagnóstico. Estos casos son catalogados de RGE fisiológico.
El Médico decidirá la realización de algún estudio diagnóstico si el RGE fisiológico no mejora con tratamiento o sospecha la existencia de alguna complicación. En estos casos la prueba más fidedigna es la Ph-metría de 24 horas. Este artilugio consta de una sonda que se introduce hasta la parte baja de esófago y que se conecta a un aparato que registra el Ph del contenido esofágico durante 24 horas. Para diagnosticar un RGE es preciso evaluar muchos parámetros (nº de episodios con Ph ácido, tiempo con Ph<4, nº de episodios de más de 5 minutos, etc.).
| Otras pruebas de diagnóstico |
- endoscopia: la introducción de un tubo en esófago constituye la única forma de diagnosticar con seguridad una esofagitis. En este procedimiento es obligado recoger una muestra de esófago para analizarla (biopsia).
- radiografía con bario (transito esofágico superior): Se introduce una sustancia visible con rayos X. Permite conocer si existe hernia de hiato (parte del estómago pasa al tórax) como causa de RGE o alguna otra alteración en la anatomía del esófago.
- otras: gammagrafía para objetivar la existencia de reflujo hacia pulmones, analítica de sangre y orina para descartar otra causa de vómitos, etc.
| ¿Qué tratamiento precisa un RGE? |
Son varias las medidas que permiten paliar un RGE. Es conveniente saber que un RGE fisiológico puede resultar, pese a su benignidad, llamativo y agobiante; en estos casos el papel del Médico (y de este artículo) consiste, ante todo, en tranquilizar a los padres.
1. MEDIDAS POSTURALES: En cualquier caso, el objetivo es evitar el efecto perjudicial de la gravedad colocando al niño, cuando lo acuesten, en posición semiincorporada, es decir, inclinando la cuna o la cama 30º de modo que la cabeza quede más alta que los pies. Recientemente algunos investigadores defienden que girando al niño hacia la izquierda (no a la derecha o boca abajo como siempre se ha dicho) y partiendo de la posición anterior, se consigue más efecto. Este último punto está muy debatido y no debe tomarse al pie de la letra- Consulte con su Pediatra.
2. Medidas dietéticas:
- Reducción del contenido en cada toma. Esto exige, con objeto de no reducir la cuantía diaria de alimento, incrementar el número de tomas, lo cual no siempre es factible porque altera el ritmo de trabajo y actividad de los padres.
- En lactantes (niños de menos de un año) que toman fórmulas artificiales (de inicio o continuación) puede estar indicada su sustitución por las llamadas fórmulas antirreflujo (fórmulas AR). La verdadera eficacia de las fórmulas antirreflujo está en discusión; éstas son, nutricionalmente, exactamente iguales que las fórmulas de inicio o continuación a las que sustituye salvo que contienen, además, una sustancia espesante que corrige el reflujo. Dicha sustancia puede ser semilla de algarrobo (útil en niños con estreñimiento), carboximetilcelulosa, harinas de cereales y productos derivados del maíz o del arroz (estos últimos son útiles en niños con tendencia a la diarrea).
Estas fórmulas tienen el inconveniente de precisar tetinas con amplios orificios lo que puede propiciar la ingesta excesiva de aire lo cual causa regurgitaciones y disconfort al niño.
- En niños mayorcitos debe recomendarse la exclusión de la dieta del chocolate, menta, vainilla, plátano, café y alcohol. Es útil restringir la cantidad de grasa así como de bebidas gaseosas, zumos de fruta ácidos y comidas muy copiosas. Es recomendable no adoptar la posición de tumbado antes de las 2 o 3 horas de dormir.
3. Si las medidas anteriores no son efectivas o se considera que el RGE es patológico debe introducirse medicación. Los fármacos más empleados son los procinéticos que ayudan a cerrar el EEI (cisaprida, domperidona, etc.). Con respesto a la cisaprida (en España el producto se vende como Prepulsid, Arcasín o Kinet) estudios recientes demuestran que alteran el ritmo cardíaco por lo que en ciertos niños (p.ej. niños muy prematuros) están contraindicados - Consulte con su pediatra. Otros fármacos de acción más potente son los inhibidores de las secreción gástrica (ranitidina, omeprazol, etc.) y se emplean en casos severos o complicados.
4. Como último recurso, si todo lo anterior falla o aparece una complicación grave, el tratamiento debe ser quirúrgico. La técnica se denomina "funduplicatura de Nissen" y consiste en estrechar el EEI abrazando la zona del cárdias con una porción del estómago.